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El Rally Príncipe de Asturias 2005: Un Duelo Épico Marcado por la Polémica

La temporada 2005 del Campeonato de España de Rally fue testigo de una de las batallas más reñidas por el título, culminando en una última prueba, el Rally Príncipe de Asturias, que quedaría grabada en la memoria de los aficionados por su intensidad y la controversia que la rodeó. La edición 49.ª del certamen español, que comenzó el 11 de marzo en el Rally La Vila Joiosa y concluyó el 9 de octubre en tierras asturianas, vio a dos contendientes principales disputarse cada segundo: Alberto Hevia, el anterior ganador, y Dani Sordo, el joven talento cántabro. A pesar de la ausencia de Sordo en el Rally de Ourense debido a su participación en una prueba del mundial, la pugna por el campeonato se mantuvo viva hasta el último instante, con Sordo alzándose finalmente con su primer Campeonato de España en esta decisiva carrera.

Coche de rally moderno en acción

El Escenario: El Rally Príncipe de Asturias

El Rally Príncipe de Asturias, valedero para la Copa de Europa, se presentó con un formato dividido en dos etapas, a celebrar el sábado y domingo. La prueba era crucial para ambos pilotos, ya que para Alberto Hevia, la victoria era la única opción para defender su título, mientras que para Dani Sordo, un triunfo en Asturias significaría la consecución del campeonato. La expectación era máxima, con las apuestas centradas exclusivamente en el duelo entre Hevia y Sordo, una rivalidad que prometía un espectáculo de primer nivel. Los ingredientes para un rally épico estaban servidos: una lucha al segundo, o incluso a la décima de segundo, como es habitual en los rallyes modernos, resuelta en un auténtico sprint.

Primera Etapa: Un Duelo al Límite

Desde el inicio, la primera etapa del rally dejó patente la igualdad entre los contendientes. La sección inicial, compuesta por los tramos de La Rasa, Orizón y Libardón, se convirtió en un "festival Hevia". Tres décimas de segundo en el corto La Rasa a favor del piloto de Renault no eran más que una mínima victoria, más moral que efectiva. Sin embargo, en Orizón, Hevia ampliaba su ventaja a tres segundos y una décima, y en el angustioso Libardón, añadía casi dos segundos más. El primer asalto concluía con Hevia liderando por algo más de cinco segundos, demostrando que los favoritos luchaban cara a cara, con diferencias mínimas y sin incidentes que les retrasasen, lo que auguraba una lucha apasionante.

A pesar de un magnífico día de sol, los tramos matutinos presentaban condiciones resbaladizas, con humedad y asfalto frío. La segunda sección, una repetición de los tramos anteriores, se disputó con condiciones de piso casi perfectas, lo que prometía ser decisivo. Dani Sordo respondió al envite de Hevia con un scratch en La Rasa, recuperando dos segundos y enviando un claro mensaje: "para ganarme vas a tener que correr mucho". Hevia, lejos de amilanarse, devolvió la jugada con intereses. En el largo tramo cercano a Villaviciosa, Sordo demostró su determinación por sentenciar el campeonato en Asturias. Buscando cualquier ventaja, incluso arriesgándose a salir sin rueda de repuesto para ahorrar peso, el cántabro rebajó su tiempo anterior en trece segundos. Hevia, a pesar de mejorar su registro, cedió cinco segundos, llegando a la última asistencia del día con una ventaja mínima de tan solo medio segundo.

La emoción estaba servida a falta de dos tramos para finalizar la primera etapa. Sin embargo, el tramo de Libardón, que podía dictar sentencia, fue anulado. La organización tomó esta decisión ante la presencia de una cantidad considerable de público en la carretera que no se había situado convenientemente, priorizando la seguridad. A pesar de este contratiempo, Sordo se posicionó como líder al final de la primera jornada, con el rallye resuelto a la décima de segundo.

Mapa de la región de Asturias

Segunda Etapa: El Incidente y la Controversia

El domingo, la jornada final del rally constaba de seis especiales, con dos pasadas a los tramos de La Horrea-Pajomal, La Faya y Santa Bárbara. Dani Sordo dio un golpe de mano magistral en la primera de ellas, imponiéndose en el nuevo tramo de Pajomal y en los clásicos La Faya y Santa Bárbara. En la primera pasada, Sordo amplió su ventaja a algo más de dos segundos.

El tramo de Pajomal se convirtió en el epicentro de la polémica. Alberto Hevia, consciente de haberlo dado todo, rebajó su tiempo matutino en casi catorce segundos. Dani Sordo, por su parte, venía "como un misil", aunque con un tiempo intermedio que reflejaba una desventaja de tres segundos. Sin embargo, en el minuto de margen entre ambos coches, ocurrió un hecho crucial: un tronco y unas piedras de considerable tamaño se encontraban en medio de la carretera cuando el coche de Sordo circulaba a escasos cinco kilómetros de la meta. Sordo superó el obstáculo a la velocidad que pudo, llegando a meta con un crono 2,1 segundos peor que el de Hevia y con gran preocupación por las consecuencias del incidente. Los siguientes pilotos en pasar por el mismo lugar sufrieron peores consecuencias: Fuster pinchó y Fombona golpeó con dureza el cubrecarter de su Clio.

Campeonato de España de Rallyes 1986 (Grupo B) [DOCUMENTAL]

Se encendieron todas las alarmas y comenzaron a circular rumores sobre una posible acción antideportiva. Tras la llegada de varios coches, el tramo fue detenido y los comisarios deportivos iniciaron la evaluación de lo sucedido, mientras la organización buscaba indicios de las causas. A pesar de la incertidumbre y las conjeturas, el rallye continuó.

En la segunda pasada por La Faya, Sordo volvió a imponerse, aumentando su ventaja a segundo y medio. Santa Bárbara se perfilaba como el tramo decisivo. En el punto intermedio, Hevia aventajaba a Sordo en dos segundos, ¡un nuevo cambio de líder! Hevia tenía medio segundo a su favor a falta de seis kilómetros. Los cronos finales fueron casi calcados, con Hevia obteniendo tres décimas más sobre el C2, lo que le daba la victoria por ocho décimas.

Sin embargo, mientras esto sucedía en la carretera, los comisarios deportivos decidieron anular los tiempos de todos los competidores que completaron el tramo de Pajomal después del paso de Hevia, y ya con la presencia de las piedras en la carretera. Esta decisión significó que los 2,1 segundos de ventaja obtenidos por Hevia en ese tramo se esfumaban, y con ellos, la victoria en el rallye y el título.

El Grupo N, el Desafío Peugeot y el Trofeo C2

En el Grupo N, la ausencia de habituales como los hermanos Delgado, Burgo o De Miguel, dejó el triunfo en una aparente lucha entre los Mitsubishi del equipo RACC. Sin embargo, Martínez-Conde, con un coche a punto y su experiencia, se impuso desde el principio, haciendo inútiles los esfuerzos de Marc Gutiérrez. El andorrano fue segundo, un resultado de oro tras el abandono de su compañero de equipo y líder del campeonato, David Coldecarrera. El tercer puesto en el Grupo N fue para Garrido, y Aquilino se alzó hasta la cuarta plaza con su Clio de la Copa Regional.

El pronóstico en el Desafío Peugeot era claro: ganaría Vallín. El piloto local de Colunga no defraudó, logrando su sexta victoria consecutiva en un rallye nacional en su tierra. Este triunfo, unido a la salida de pista de Guillen y la segunda plaza de los avilesinos Arias, dejó la decisión del título para la última prueba con diferencias exiguas entre Mascaró, Entrecanales y Vallín.

El siempre igualado Trofeo C2 de Citroen también se vio afectado por la polémica de Pajomal. La victoria de Balasch cobró especial valor gracias al mal resultado de Monarri, quien lideraba hasta que un pinchazo le hizo perder más de tres minutos.

Consecuencias y Reflexiones

La decisión de los comisarios deportivos sobre el tramo de Pajomal generó un profundo debate. Juzgar la justicia del resultado final se antojaba complicado. Es innegable que Sordo encontró un obstáculo que le perjudicó. Algunos argumentan que los rallyes son así y que, si llegó a meta con un crono incluso mejor que en la primera pasada, debió mantenerse su tiempo real, dando la victoria a Hevia. Otros defienden que, de haberse obrado así, se habría incurrido en una injusticia similar. La duda sobre quién o qué provocó la presencia del obstáculo planeaba en el ambiente.

La organización, en su comunicado, aludió a "posibles causas naturales". Pensar en una causa antideportiva habría sido grave y perjudicial para el deporte. La sensación general era que, con esta última consideración en mente, se tomó la decisión final. A pesar de la controversia, el Rally Príncipe de Asturias 2005 brindó un espectáculo inolvidable, una lucha épica que, lamentablemente, se vio empañada por un incidente que marcó el desenlace y dejó la pregunta en el aire: ¿qué hubiera pasado sin esas malditas piedras?

En el ámbito de los campeonatos regionales y copas de Asturias, los resultados fueron similares a los de Llanes. Hevia se alzó con la victoria absoluta, mientras que Fombona fue segundo. Vallín ocupó la tercera plaza, y Carlos Márquez, a solo seis décimas, fue cuarto, demostrando su intención de luchar por el título en lo que restaba de temporada. En la Copa Clio, Vallín también se impuso, con César Fernández "Santana" como único otro participante en meta. En el Auto Nalón-Volante RACC, Raúl Iván sentenció matemáticamente el campeonato con su quinta victoria en cinco rallyes. Finalmente, en la Copa Junior, Marcos Pantiga se coronó vencedor, seguido por Miguel Ángel Blanco y Jairo Álvarez.

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