El misterio del volante bimasa: Ruidos, tirones y vibraciones en frío
Los vehículos modernos, en su búsqueda de mayor confort y eficiencia, incorporan tecnologías que, si bien mejoran la experiencia de conducción, a veces presentan desafíos diagnósticos. Uno de estos componentes es el volante bimasa, cuyo funcionamiento, especialmente cuando comienza a mostrar síntomas de desgaste, puede generar dudas y preocupaciones entre los conductores. El ruido en frío, los tirones leves o las vibraciones perceptibles son, a menudo, las primeras señales de que este elemento podría estar afectando al rendimiento del motor.

El sonido del bimasa en frío: Un enigma a descifrar
Normalmente, si el volante bimasa hace ruido durante el arranque, suele ser debido a un defecto de revoluciones en la propia velocidad de arranque. Son varios los factores que pueden hacer que el motor de un vehículo, justo en el momento de arrancar, gire por debajo de las revoluciones por minuto mínimas para su correcta puesta en marcha. La batería, por ejemplo, juega un papel crucial; evidentemente, es necesario corregir en el taller una anomalía de este tipo.
Sin embargo, una forma fácil de contrarrestar la bajada de revoluciones del motor en el momento de su puesta en marcha, dentro de unos valores lógicos, claro está, pasa por pisar el pedal del embrague. Esta acción puede aliviar temporalmente el estrés sobre el sistema y enmascarar el sonido. En cualquier caso, los profesionales de tu taller de confianza están preparados para diagnosticar y solucionar este tipo de problemas.
Otras veces, la problemática se manifiesta de forma intermitente. El coche puede presentar tirones leves o algún que otro "preocupante" durante uno o dos minutos al arrancar. Y en ocasiones, a todo lo anterior se suma un sonido que muchos identifican como proveniente del bimasa: un traqueteo. Este traqueteo se acelera si se pisa un poco el acelerador, lo que lleva a la pregunta: ¿es el bimasa o la correa?
Un jefe de taller de Alfa Romeo explicó en su momento que el volante motor tiene unos dientes en la parte exterior, y es precisamente el estado de estos dientes, especialmente en frío, lo que puede generar el sonido característico. Este sonido se describe a menudo como un "tatatatatata".
El bimasa y el ralentí: una relación de vibraciones
El traqueteo a ralentí es una señal clara que apunta al bimasa o volante motor (es lo mismo). La vida útil de un bimasa en estas condiciones puede variar enormemente: "un bimasa así, te puede durar dos telediarios… o una burrada". Es importante entender que, aunque suene, no es necesariamente un síntoma inminente de que vaya a fallar por completo. Un ejemplo de ello es un Fiat Bravo con 45.000 km y 3 años que, a pesar de sonar bastante en frío, sigue funcionando.
La prueba de pisar el embrague cuando suena el supuesto bimasa es reveladora. Si el ruido persiste al pisar el embrague, es probable que el problema no sea exclusivamente del bimasa, y los tirones podrían estar relacionados con otros componentes como la EGR o el colector de admisión.
Cuando un volante bimasa está averiado o desgastado, provoca un mayor nivel de vibraciones que proceden del motor. Estas vibraciones son especialmente perceptibles en la zona de los pedales, pero también pueden sentirse en el volante, el asiento y otras partes del habitáculo. Si la vibración está acompañada de un sonido metálico, puede que el bimasa no esté completamente averiado, pero sí deteriorado. El motivo es que, cuando las revoluciones del motor son bajas y este empieza a realizar fuerza de empuje, el volante de inercia, al estar algo desgastado, es capaz de absorber las vibraciones cuando el motor está al ralentí, pero no cuando las revoluciones aumentan.

Diagnóstico diferencial: Más allá del bimasa
Antes de acusar directamente al volante bimasa, es fundamental realizar un diagnóstico exhaustivo. Primeramente, debe comprobarse que no existen códigos de avería en la unidad de control del motor. Esto es crucial para descartar posibles fallos de gestión electrónica que pudieran estar provocando un desequilibrio en el funcionamiento del motor.
El motor de arranque debe estar en buenas condiciones, ya que es el encargado de poner en marcha el motor a una velocidad correcta. La batería también debe suministrar la energía suficiente en los procesos de arranque. Por otro lado, en caso de equiparla, la válvula de mariposa de parada suave no debe encontrarse bloqueada ni parcialmente cerrada, pues es el elemento que proporciona una parada sin tantas vibraciones del motor.
El "tac tac tac" intermitente: ¿embrague o bimasa?
Un caso particular surge cuando se escucha un "tac tac tac" al pisar el pedal del embrague hasta el fondo, y este sonido no es constante, sino que aparece y desaparece "cuando le da la gana". Si este sonido se acompaña de pequeños tirones al salir en primera, especialmente por las mañanas y con el volante girado, la duda se acentúa. La lógica indica que si el bimasa estuviera dañado, el sonido sería constante y no intermitente.
La experiencia de otros conductores sugiere que, si el ruido se produce con el embrague pisado a fondo, y no al soltarlo progresivamente, podría no ser el bimasa. Algunos apuntan al cojinete del embrague o incluso al bombín del embrague como posibles causantes. El bombín del embrague, al ser un sistema hidráulico, puede verse afectado por el estado del líquido hidráulico. Si este líquido está bajo o deteriorado, puede causar problemas en el funcionamiento del embrague.
FUNCIONAMIENTO DEL EMBRAGUE
La complejidad de la reparación y las alternativas
Cuando se sospecha de un problema en el bimasa, la reparación implica desmontar la caja de cambios, lo que conlleva un coste considerable en mano de obra. Ante esta perspectiva, muchos propietarios se plantean esperar a tener los fondos necesarios para afrontar la reparación completa.
En algunos casos, se considera la opción de sustituir el volante bimasa por un volante motor macizo con embrague convencional. Esta alternativa, aunque puede ser algo más tosca en el tacto del embrague, suele ser más duradera y económica a largo plazo, pudiendo aguantar hasta 300.000 km. Sin embargo, algunos fabricantes argumentan que los embragues bimasa se introdujeron para mejorar el confort y reducir las emisiones, al permitir que el motor oscile menos y caiga menos de RPM al transmitir la fuerza al cambio. Al caer menos de RPM, el motor compensa menos, lo que resulta en menos emisiones.
La elección entre reparar el bimasa o optar por un embrague convencional depende de varios factores, incluyendo el presupuesto, el uso del vehículo y las preferencias personales en cuanto a confort de conducción.
Un caso particular: Embrague desgastado prematuramente
En un caso específico, se reportó una avería en el embrague de un vehículo con solo 60.000 km. La explicación apuntaba al motor de 102 CV, que, combinado con el peso del vehículo (casi 2.000 kg), sometía al embrague a un desgaste prematuro. El uso intensivo en ciudad, carreteras convencionales con carga, remolque o fuertes pendientes, así como el acceso a garajes subterráneos con rampas complicadas, pueden acelerar este desgaste.
La prueba diagnóstica propuesta en este escenario es la siguiente:
- Motor en punto muerto al ralentí: Si al pisar el embrague se quita el ruido, es probable que sean los flejes de absorción del volante bimasa rotos. En este caso, se puede circular sin peligro, pero el ruido persistirá hasta la sustitución del conjunto. El disco de embrague, en esta situación, podría estar a medio uso.
- Aceleración a 2.000 RPM en punto muerto: Si al soltar el embrague y acelerar a 2.000 RPM el ruido desaparece sin pisar el embrague, es casi seguro que el problema es del bimasa. La inercia adquirida por la fuerza centrífuga de giro apoya el volante contra el tope del recorrido de la masa deslizante de la maza de embrague, eliminando el traqueteo.
- Ruido al pisar el embrague: Si al pisar el embrague el ruido se quita levemente y vuelve, o incluso suena más, el problema podría deberse al rodamiento del collarín empujador o al apoyo de la horquilla de embrague.
La recomendación en caso de sustitución del kit de embrague es optar por marcas de calidad contrastada como SACHS, que ofrecen un producto similar al de origen.
La complejidad de los síntomas asociados al volante bimasa y otros componentes del sistema de embrague subraya la importancia de un diagnóstico profesional y detallado para evitar reparaciones innecesarias y costosas.
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