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Opel Manta: Un Icono Deportivo con Historia y Evolución

El Opel Manta ha sido, a lo largo de sus diversas generaciones, un referente en el segmento de los coupés deportivos. Desde su concepción inicial hasta sus versiones más avanzadas, este modelo de Opel, subsidiaria de General Motors, ha dejado una huella imborrable en la historia del automóvil, combinando diseño atractivo, prestaciones deportivas y una notable evolución tecnológica. Su historia se entrelaza con la de su hermano berlina, el Opel Ascona, compartiendo plataformas y motores, pero distinguiéndose siempre por una marcada vocación deportiva y un estilo inconfundible.

Los Inicios: El Manta A (1970-1975)

La génesis del Opel Manta se remonta a 1970, un año después de que Ford presentara su exitoso Capri. Con el objetivo de competir en este nicho de mercado, General Motors impulsó la creación del Manta sobre la base del Opel Ascona A, un turismo del segmento D lanzado poco antes. El resultado fue un coupé deportivo que, si bien compartía gran parte de su ADN con el Ascona, presentaba una silueta mucho más atractiva y dinámica.

Opel Manta A coupé

El Manta A se caracterizaba por su motor delantero posicionado longitudinalmente y su tracción trasera, una configuración clásica para los deportivos de la época. En sus inicios, se ofreció con una gama de motores de gasolina que incluía opciones de 1.2, 1.6 y 1.9 litros de cilindrada, acoplados a cajas de cambio manuales de cuatro velocidades o automáticas de tres relaciones. Estas primeras versiones, a pesar de su aspecto prometedor, a menudo eran descritas como "descafeinadas" en cuanto a sus prestaciones puras en la configuración estándar.

Sin embargo, Opel no tardó en introducir versiones más potentes y orientadas a la competición. Entre las variantes destacadas del Manta A se encontraban la SR/Rallye, con un motor de 90 CV, un interior de vinilo negro y una instrumentación más completa; la GT/E, que incorporaba un spoiler frontal, suspensión mejorada con muelles deportivos y amortiguadores Bilstein de gas; y la exclusiva Turbo, de la cual se fabricaron únicamente 33 unidades. Esta última versión, desarrollada en Gran Bretaña, contaba con 156 CV gracias a un carburador modificado y un escape deportivo, logrando una impresionante aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 7,6 segundos.

El Manta A también tuvo una incursión en el mercado estadounidense, aunque con cifras de ventas modestas. Allí se comercializó bajo la marca Opel y, en algunos casos, como el "1900 Sport Coupé", compartiendo gran parte de su diseño y mecánica con el Ascona A, que se vendía como "1900" en versiones sedán y familiar. La única diferencia significativa residía en los paneles de chapa y las lunas.

Otras versiones notables del Manta A incluyeron el Berlinetta, lanzado en 1972, y el Luxus, una edición limitada de 400 unidades en color bermellón con techo solar y reloj en la consola central. La versión GT/E, equipada con inyección y un motor 1.9 de 105 CV, representó un paso adelante en rendimiento, y una edición especial "Black Magic" de 500 unidades, con detalles en rojo y amarillo y butacas Recaro, añadió un toque de exclusividad. El proyecto TE2800, una colaboración con Transeurop Engineering y Steinmetz, buscó instalar un motor de 6 cilindros y 2.8 litros, resultando en un vehículo impactante pero con numerosos desafíos técnicos.

La Evolución: El Manta B (1975-1988)

En 1975, Opel presentó la segunda generación del Manta, el Manta B, que compartía plataforma con el nuevo Ascona B. Este modelo adoptó un diseño de carrocería aún más deportivo y se convirtió en la versión más popular y duradera de la saga. La gama de motores se amplió, ofreciendo desde un modesto 1.2 litros hasta un 2.0 litros con inyección electrónica Bosch L-Jetronic, que alcanzaba los 109 CV.

Opel Manta B coupé rojo

El Manta B se ofrecía en dos estilos de carrocería: un cupé de 2 puertas y un combi-coupé de 3 puertas denominado CC (Combi-Coupé), que se asemejaba al más lujoso Opel Monza. Los motores disponibles incluían variantes de 1.2, 1.3, 1.6, 1.8, 1.9 y 2.0 litros, con diferentes niveles de potencia y equipamiento.

En 1982, el Manta B recibió una importante actualización estética y mecánica, dando lugar al Manta B2. Este restyling incluyó paragolpes de termoplástico, alerón posterior, faldones laterales y una parrilla con cuatro ranuras en lugar de dos. La gama de motores se actualizó con opciones de 1.3, 1.8 y 2.0 litros. A pesar de que el Ascona B fue reemplazado por el Ascona C (con tracción delantera) en 1983, la producción del Manta B continuó con el lavado de cara, manteniendo su configuración de propulsión trasera.

Las variantes de equipamiento más populares del Manta B fueron las GT/J (Jung) y GT/E. El Opel Manta GT/E, en particular, se consideraba la versión más deseada por su carácter deportivo. En España, el Manta B2 llegó inicialmente con la versión GT/E, equipada con un motor de 1.979 cc y 110 CV, que, si bien prometía un aspecto deportivo y afilado con sus enormes ruedas de 195/60 HR-14, requería llevar el tacómetro por encima de las 4.500 revoluciones para extraer todo su potencial. A pesar de las críticas iniciales sobre la falta de prestaciones, su comportamiento en curva y al límite del agarre revelaba su verdadera naturaleza deportiva.

Otras versiones destacadas del Manta B incluyen el i200, una colaboración con el preparador alemán Irmscher. Este modelo, que compartía la base del GT/E de 1983, presentaba una inyección mejorada, una nueva curva de encendido y un árbol de levas modificado, que elevaba la potencia a 125 CV. El i200 se distinguía por su estética deportiva con banda amarilla, gris y negra, un discreto alerón y un interior bien acabado con asientos Recaro y una palanca de cambios suave y precisa.

En 1985, Opel introdujo la denominación GSi para rejuvenecer la línea GT/E. El Opel Manta GSi, que adoptó esta nomenclatura para el mercado español, ofrecía mejoras mecánicas y estéticas, aunque mantenía la esencia del modelo. Este cambio fue una estrategia de marketing para mantener el modelo competitivo ante la llegada de nuevos rivales.

El último modelo comercializado fue el "Exclusive" en 1986, que incluía un equipamiento de lujo como asientos RECARO, interior en cuero gris y ópticas dobles. La producción del Opel Manta cesó en 1988, tras venderse casi dos millones de unidades, siendo reemplazado por el exitoso Opel Calibra.

El Manta en Competición: El Manta 400

La vocación deportiva del Opel Manta se materializó de forma contundente con el Manta 400, presentado en el Salón de Ginebra en 1981. Diseñado como sucesor del exitoso Ascona 400 de rallies, con el que Walter Röhrl se proclamó Campeón del Mundo de Pilotos en 1982, el Manta 400 estaba homologado para el Grupo B.

Opel Manta 400 rally car

Este vehículo de competición contaba con un motor Cosworth de 2.4 litros, culata de aleación ligera, cuatro válvulas por cilindro y dos árboles de levas en cabeza. En su configuración de serie, ofrecía una potencia de 144 CV, pero en versiones de competición podía alcanzar hasta los 276 CV. El Manta 400 se construyó con un enfoque en la reducción de peso, utilizando Kevlar en spoilers y paneles de puertas, y aluminio en diversas piezas.

A pesar de su potencial, el Manta 400 enfrentó desafíos en el Campeonato del Mundo de Rallies, compitiendo contra rivales con tracción integral como el Peugeot 205 T16 y el Audi Sport Quattro. Sin embargo, encontró un nicho en campeonatos nacionales y europeos, y en el Campeonato de España de Rallies de Tierra, donde Juan Carlos Oñoro consiguió el triunfo. La publicidad de la tabaquera Rothmans fue crucial para su financiación en sus inicios.

El Legado del Manta

Hoy en día, el Opel Manta es considerado un clásico con mayúsculas. Su diseño atractivo, su historia en el automovilismo y su carácter deportivo lo han convertido en un objeto de deseo para coleccionistas. Los modelos bien conservados, especialmente las versiones GT/E, i200 y GSi, han visto aumentar significativamente su cotización en los últimos años.

🔰🔰OPel MANTA, historia y mercado 🔴🔴🔴

La pasión por este modelo se mantiene viva a través de clubes de entusiastas como el Opel Manta Club Spain, donde propietarios y aficionados comparten su afición y exhiben sus impolutos ejemplares. La presencia del Manta en eventos y concentraciones de coches clásicos es habitual, y su legado perdura no solo en la memoria colectiva, sino también en proyectos modernos como el Opel GSe ElektroMOD, un prototipo restomod que rinde homenaje a sus líneas estéticas y su espíritu deportivo, adaptándolo a la propulsión eléctrica.

El Opel Manta B y B2, a pesar de ser coches raros de ver en la carretera hoy en día, representan una parte importante de la historia automotriz, un testimonio de la ingeniería y el diseño deportivo de Opel en una época dorada para los coupés. Su combinación de estética llamativa, comportamiento dinámico y versiones cada vez más deportivas lo consolidaron como un icono, cuyo atractivo trasciende el tiempo.

La diversidad de motores, desde el humilde 1.2 hasta el potente 2.4 E de 144 CV, pasando por las versiones de inyección como el 2.0 E de 110 CV, ofrecía opciones para diferentes gustos y necesidades. Las variantes de equipamiento, como la GT/E y la GSi, se convirtieron en las más codiciadas, representando la cúspide de la deportividad dentro de la gama Manta.

La influencia del Manta se extendió a otros ámbitos, como los rallies, donde el Manta 400 demostró su potencial en manos de pilotos de renombre. La adaptación de motores y chasis para competición puso de manifiesto la robustez y la capacidad de mejora del modelo base.

En resumen, el Opel Manta es mucho más que un coche; es un símbolo de una era, un coupé que supo combinar elegancia, deportividad y una notable evolución a lo largo de sus casi dos décadas de producción. Su legado perdura, y su presencia en el mundo del coleccionismo y los eventos automovilísticos garantiza que su historia continúe inspirando a futuras generaciones.

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