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San Francisco

Conducir con el Embrague Pisado: ¿Un Mito para Consumir Menos? Desvelando la Verdad Detrás del Ahorro de Combustible

Se puede ahorrar mientras se conduce. Manejar el vehículo con una práctica eficiente permite disminuir el consumo de combustible y, por lo tanto, hacer más kilómetros con un único depósito. De este modo, las paradas en la gasolinera se espaciarán y esto acabará notándose en el bolsillo. Si bien encontrar las estaciones de servicio más económicas ayuda a reducir la factura del repostaje, conducir cogiendo ciertos hábitos también contribuye a rebajar gastos. Para saber qué conviene hacer al volante, Carles Llinàs, profesor de conducción segura del RACC, ofrece una serie de consejos. Y es que para ahorrar carburante no hay que comprar un coche nuevo ni renunciar al uso del aire acondicionado cuando hace calor. Solo hay que adoptar otra actitud al volante, sin las prisas y el estrés que acaban desembocando en acelerones, frenazos y excesos de velocidad. En marcha hay que mantener la calma, anticiparse y seguir unas pautas muy sencillas.

Un conductor pisando el pedal del embrague

El Embrague: ¿Amigo o Enemigo del Ahorro?

Cuando se arranca el coche en frío, es fundamental esperar al menos 40 segundos para comenzar la marcha, porque es el tiempo que necesita el aceite para lubricar bien el motor. Después, conviene subir cuanto antes a marchas largas, siendo el régimen ideal entre las 1.600 y 2.000 revoluciones, tanto para coches diésel como de gasolina.

Uno de los puntos clave para reducir el consumo está en el uso adecuado del embrague. Según el instructor, su abuso puede ser contraproducente. “El gran enemigo del ahorro de combustible es el embrague; cada vez que lo pisas, el motor entra en ralentí y consume, mejor usarlo lo justo”. Esta afirmación va de la mano de una de las recomendaciones más importantes para cualquier conductor: mantener el mayor tiempo posible una marcha engranada y evitar el punto muerto.

El Falso Mito del Punto Muerto y la Eficiencia en la Marcha

Durante años se ha extendido la creencia de que circular en punto muerto ayudaba a reducir el consumo, especialmente en pendientes. Pero no es así: “Si pones punto muerto, el motor entra en ralentí y sigue gastando. Si mantienes la marcha puesta y dejas que el coche retenga solo, el consumo es cero. Así de claro”. Esta técnica se conoce como “modo vela”, y se basa en dejar que el vehículo aproveche su propia inercia, con una marcha engranada, sin pisar el acelerador.

Dejar el coche en punto muerto en una bajada también consume

Mantener una velocidad constante es otra de las claves de la conducción eficiente. Los coches actuales, con gestión electrónica, responden de forma muy sensible al pedal del acelerador. “Cuanto más lo pisas, más combustible se gasta. Si aprendes a usar la inercia, puedes ahorrar mucho”, explica Llinàs.

Además, destaca la importancia de anticiparse en la conducción. “Si el semáforo está en rojo, no tiene sentido acelerar para luego tener que frenar. Es mejor dejar de acelerar, dejar rodar el coche y usar el freno motor”. También recuerda que se pueden “saltar marchas” sin problema: “Si vas en quinta y tienes que frenar, puedes bajar a tercera directamente”.

El manejo del cambio de marchas es fundamental para practicar una conducción eficiente y gastar poco combustible. Hay muchas cosas que podemos hacer para reducir el consumo de combustible de nuestro vehículo, tanto en el uso como en el mantenimiento del mismo. Y a la hora de practicar una conducción eficiente, las mayores dudas surgen con el cambio de marchas cuando se conduce un coche manual: ¿cuándo tengo que cambiar de marcha? ¿merece la pena poner punto muerto en las bajadas o al llegar a un semáforo? ¿Se conduce igual un diésel que un gasolina?

El arranque del motor y el inicio de la marcha cada vez que paramos tienen un gran efecto en el consumo y en las emisiones del vehículo. Pisar el embrague al arrancar puede ser de ayuda, pues al desacoplar el disco de embrague del motor se facilita el arranque. No mantengas el motor encendido al ralentí esperando a que coja temperatura; el motor se calienta antes en marcha. Ya estamos en movimiento… pues ya deberías estar en segunda. Aquí puedes aplicar algún “truco” de pura lógica: si inicias la marcha en una pendiente cuesta abajo puedes pasar a la segunda velocidad de forma prácticamente instantánea o incluso “ahorrarte” la primera, dejando iniciar la marcha unos metros sin soltar el pedal del embrague y poniendo directamente la segunda marcha una vez el coche empieza a moverse.

Acelerando: ¿A qué Revoluciones Cambiar de Marcha?

Toca seguir ganando velocidad. Recuerda, estamos practicando una conducción eficiente. De nuevo no hay una norma fija, pues depende mucho de cada vehículo y de las características de cada motor. Si en vez de las revoluciones te va mejor una referencia con la velocidad, aquí tienes una, aunque luego “ajustes” según lo que notes en tu coche, si responde bien o si no puede con esa marcha: de segunda a tercera velocidad puedes cambiar a partir de unos 30 km/h y desde ahí, cambiar de marcha cada vez que aumentes la velocidad de unos 10 en 10 km/h. A partir de aquí, las claves para una conducción eficiente en lo que al manejo del cambio de marchas se refiere se basan en una premisa: circular el mayor tiempo posible en marchas largas y a baja velocidad. Existen coches con una sexta marcha de desarrollo muy largo pensada para llanear por autopista, evidentemente no podrás utilizarla en ciudad, por ejemplo. A partir de aquí, conducir de forma eficiente es sinónimo de mantener la velocidad lo más uniforme que puedas, evitando tener que frenar o acelerar constantemente. Recuerda, no merece la pena poner punto muerto para gastar menos. Siempre que circules por encima de unos 20 km/h, con una marcha metida si el coche circula por inercia y no aceleras, no existe consumo.

Una conducción "sana" puede llegar a alargar la vida útil de tu coche. Una medida para proteger la batería, ya que hay menos piezas de la transmisión que mover. Con el embrague pisado a fondo ‘corta’ la transmisión y tan solo giran el motor y el volante de inercia. En cambio, si no pisa el pedal de embrague, también se mueven los engranajes de la caja de cambios y el disco de embrague. Cuando arranque no es necesario que pise el pedal del acelerador. El sistema electrónico de inyección facilita la cantidad de carburante adecuada sin acelerar. Cuando acciona el acelerador, está enviando un exceso de carburante que no se quema y se diluye en el aceite, restándole propiedades.

¿Suele dejar el pie apoyado en el pedal de embrague siempre que conduce? Esta costumbre, en apariencia inofensiva, puede salirle muy cara. La leve presión del pie sobre el pedal provoca el desgaste prematuro del collarín de embrague (o cojinete de empuje) por rozamiento. El deterioro de esta pieza obliga a cambiar el kit de embrague completo (plato de presión, disco de embrague y collarín), una tarea costosa porque implica extraer la transmisión del coche. La mano descansando sobre la palanca de cambio es uno de los ‘vicios’ más extendidos. Como en el caso anterior, es solo una pequeña presión pero puede provocar averías serias. La palanca de cambio es el final de un sinfín de engranajes que trabajan solidarios para transmitir la fuerza del motor a las ruedas. Cualquier presión sobre ella desgasta esos engranajes. Con los años puede traducirse en holguras, marchas que se resisten a entrar o que se salen e incluso rotura. Recuerde, las manos siempre en el volante y solo en la palanca cuando vaya a cambiar de marcha.

Apurar el depósito de carburante puede provocar que las impurezas en la parte baja del depósito lleguen al motor y causen daños en piezas caras de sustituir, como la bomba o los inyectores. En lo posible, reposte antes de llegar a la reserva. Procure no golpear sus neumáticos contra bordillos, salientes o baches: el pellizco, frontal o lateral, deteriora las gomas. Entre otros daños, un golpe fuerte puede modificar los reglajes de la suspensión, desequilibrar las ruedas, variar las cotas de dirección y provocar vibraciones en el volante. También puede afectar los rodamientos.

Siempre que sea posible, reduzca a marchas cortas y deje que frene el motor. Y acostúmbrese a pisar el pedal de freno progresivamente. Una conducción tranquila y equilibrada, sin frenazos, evita la sobrecarga del sistema. Girar el volante hasta el tope afecta al estado de la dirección y la suspensión (rótulas, silentblocks…). Cada volante puede girar unas 2,5 vueltas a cada lado: cuando se acerque al tope final, deje un pequeño margen para no forzar la dirección.

El estilo de conducción determinará el desgaste del vehículo. Una conducción con grandes aceleraciones, frenadas y giros bruscos de volante castiga todos los sistemas: frenos, caja de cambios, embrague, neumáticos, motor (pistones, cilindros, cigüeñal) y, en general, fuerza todas las partes móviles. Mantener el embrague a fondo en las paradas es una mala práctica que no aporta nada y, en cambio, sí puede perjudicar a la mecánica, pues desgasta prematuramente el collarín del embrague. Conducir “a vela" o ir en marchas largas son algunas técnicas de ahorro en consumos. Ahora bien, ¿son realmente efectivas? ¿Afecta a la fiabilidad del motor del coche?

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Dudas Frecuentes y Respuestas Clave sobre Conducción Económica

Muchos lectores nos preguntáis a diario por cómo efectuar una conducción económica. Y, por supuesto, ya hemos publicado varios artículos al respecto: en este último te contábamos, por ejemplo, 11 consejos para gastar menos en combustible. Sin embargo, hoy seguimos profundizando en la materia y respondemos a una consulta que nos ha parecido especialmente interesante. Esta era la pregunta de Alfonso P: “Tengo un Mercedes Clase C (203) 180 de gasolina de 143 CV comprado en 2002. 2) Ir en la marcha más larga que me permite el coche y cambiar cuando estimo que lo necesita, esto supone ir a veces a 1.300-1.500 rpm antes de cambiar. Mi pregunta ahora es si algunas de estas acciones puede afectar a la fiabilidad de mi coche. Sobre el segundo punto, creo que a veces habéis comentado además que podría afectar también a la limpieza de los colectores. Casualmente desde hace unos meses el ralentí no se mantiene constante y me han dicho en el taller que uno de los cilindros ha perdido compresión, aunque el problema no va a más. ¿Tendrá algo que ver con el segundo punto que cito?”.

Llevamos muchos años contando la manera de practicar una conducción más o menos económica. Y creo que la primera vez que oí hablar de esa manera de conducir, buscando regímenes bajos de motor, aunque hubiera que abrir generosamente la mariposa (no para acelerar), lo leí precisamente de Mercedes y en la época en la que nació tu coche: a comienzos de siglo. Es cierto que los motores más modernos, con sistemas cada vez más sofisticados de limpieza, añadidos que necesitan una composición, temperatura y flujo de escape muy concretos, sí pueden ver su funcionamiento alterado por el modo de conducción que practiques. Pisar el embrague, en realidad, siempre ha estado proscrito, por seguridad, pero claro que es eficaz. Y sabiendo lo que haces, mientras que el embrague libere bien, no hay riesgo alguno. En cualquier caso, es una cuestión que planteas interesante, porque lanzado es mejor no dejar el coche reteniendo (aunque con consumo 0,0) que gastando 1 l/h al ralentí por desembragar, aunque depende de la velocidad. Recientemente he visto un taxi con más de medio millón de kilómetros que no usaba nunca la retención y ponía punto muerto: sobrecargaba los frenos, que para eso están y evitaba giros “no productivos” de solo desgaste en el motor. ¿Por eso ha durado tanto?

El segundo punto que nos comentas, sobre escalar rápidamente de marchas sin hacer que el coche se revolucione mucho, conduce realmente a unos desgastes mucho menores, dado que los pistones han recorrido mucho menos camino. Sobre la limpieza de los colectores es cierto que los motores equipados con EGR sí son proclives a ensuciarse por trasegar con gases de escape en la admisión. El hecho de que el ralentí no sea estable sí puede deberse a esa diferencia de compresión en algún cilindro, también a la formación de depósitos que alteren la geometría de la admisión o la retención de parte de la gasolina en ellos podría ser la explicación. Y acabamos, cómo no, hablando de los filtros de partículas para los que se planteen esa conducción siempre económica en coches Diésel. Circular con ellos sin que el motor llegue habitualmente a 2.000 rpm, puede suponer que el sistema no consiga regenerar el filtro y terminemos con el mismo problema que si circulamos sólo por ciudad, ya que en estos casos las constantes paradas llegan también a impedir su proceso de regeneración y la limpieza por quema de residuos. Por ello, y para evitar males mayores y problemas de fiabilidad a estos usuarios, sí recomendamos hacer unos cuantos kilómetros a ritmo vivo de crucero por vías de alta velocidad (vale 120 km/h, tampoco exageremos) y procurar condiciones idóneas de limpieza. Lo mismo que si solo se conduce por ciudad, aconsejamos salir de vez en cuando a autopista y hacer lo que decimos.

Neumáticos de baja resistencia a la rodadura ayudan a reducir el consumo

Pisar el Embrague al Arrancar: ¿Seguridad y Mecánica de la Mano?

Pisar el embrague al arrancar un coche manual es una práctica recomendada por motivos mecánicos y de seguridad. Si tienes un coche con marchas de cambio manual, es bueno arrancar el coche con el embrague pisado tanto por seguridad como por razones mecánicas, y así lo recomiendan en el Área de reparación e innovación técnica del RACE. Cuando el pedal del embrague no está pisado, el motor está conectado a la transmisión. Por tanto, arrancar con el embrague pisado es bueno para tu coche porque contribuye a reducir el desgaste en el sistema de arranque, además de reducir el consumo eléctrico. Desde el punto de vista del procedimiento, no hay diferencia: es recomendable pisar el embrague tanto para arrancar un coche diésel como uno de gasolina con cambio manual. No obstante, debido a las características de los motores diésel, pueden notarse algo más los beneficios debido a que tienen una mayor relación de compresión y requieren algo más de esfuerzo en el arranque. Ya has visto que es recomendable pisar el embrague para arrancar el coche por una razón mecánica, pero no es la única. La seguridad también está íntimamente ligada con esta práctica que debes automatizar desde ya, si todavía no lo haces. Como humanos que somos, cometemos errores. Si arrancas el coche con una marcha engranada, el vehículo puede desplazarse bruscamente. En entornos urbanos o de aparcamiento esto puede provocar golpes o situaciones de riesgo con otros usuarios de la vía. No de forma relevante. Mantener el pedal del embrague presionado durante el arranque genera un desgaste prácticamente despreciable en comparación con el beneficio de reducir carga en el sistema de arranque y evitar movimientos accidentales del vehículo.

En vehículos automáticos no hay pedal de embrague. El procedimiento habitual es arrancar con la palanca en posición P (Parking) -o en algunos casos N (Neutral)- y con el pedal de freno presionado. Es recomendable en cualquier época del año. Aun así, no podemos olvidar que el cambio manual y su obligado pedal izquierdo de embrague siguen siendo mayoría. La función del embrague es sumamente sencilla y tiene como único objetivo conectar y desconectar el motor y la caja de cambios cuando el conductor lo necesite.

  1. Pero si estamos en un semáforo o la caravana es considerable, la cosa cambia con el embrague: ¡Suéltalo! Vuestro coche os lo agradecerá.
  2. ¡Embraga, pisa y suéltalo!
  3. Ten en cuenta que si aceleras a la vez que mantienes el embrague pisado notarás que tu coche no se va a mover. ¡Nunca los pises a la vez!
  4. En cuestiones de embrague, no hay medias tintas. Es cierto que hoy en día los coches manuales tienen facilidades para el arranque en pendientes como el Hill Assist: Impide que el vehículo se vaya para atrás en una pendiente cuando se suelta el pedal del freno. El conductor puede así pasar tranquilamente del pedal del freno al del acelerador. Pero, ¿qué sucede si no tenemos esta ayuda? No debemos acelerar demasiado, puesto que si lo hacemos aumentará la fricción al soltar el pedal de embrague.

Otros Factores que Influyen en el Consumo de Combustible

Otros factores también influyen en el gasto de combustible, como los neumáticos o el aire acondicionado. En los días de mucho calor, hay que evitar encender el climatizador justo cuando se sube al vehículo. Primero debe ventilarse el habitáculo bajando las ventanillas con el método del abanico, consistente en abrir y cerrar las puertas varias veces.

El calzado del coche también influye en el consumo. Pero más allá de que sean unas cubiertas eficientes, es importante que las ruedas tengan la presión adecuada. Para comprobarla hay que hacerlo siempre en frío. “Nosotros aconsejamos llevar la presión recomendada para máxima carga, aunque no vayas lleno. Ayuda a reducir el rozamiento y, por tanto, el consumo”, señala el profesor del RACC.

Seguridad y Ahorro: Una Combinación Ganadora

La conducción eficiente no solo reduce el gasto, sino que también mejora la seguridad. “Anticiparse, mantener la calma, conocer tu vehículo… Todo eso también reduce el riesgo de accidente”, afirma. En vías rápidas, recomienda circular por el carril derecho y evitar un uso excesivo del control de velocidad, ya que “puede reducir la atención”. En carreteras de montaña, la clave es la anticipación: reducir velocidad antes de las curvas y evitar frenazos bruscos.

Para los millones de conductores que este verano se pondrán al volante, Llinàs lanza un consejo claro: “El objetivo no es solo llegar, es volver. Que planifiquen la ruta, que hagan pausas para descansar, que se hidraten… Y, sobre todo, que apliquen el sentido común.

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