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La Saga Solana: Pioneros del Automóvil Mexicano

La historia del automovilismo mexicano está intrínsecamente ligada a la familia Solana, cuyo legado de diseño, ingeniería y pasión por la velocidad se remonta a décadas atrás. Lejos de ser una historia reciente, la incursión en la fabricación de automóviles en México tiene sus raíces en la visión de José Antonio y Javier Solana, quienes sentaron las bases de lo que hoy reconocemos como automoción nacional. Contrario a la creencia popular que atribuye esta gesta únicamente a desarrollos más modernos, la familia Solana inició su trayectoria mucho antes, en 1935, con la construcción de automóviles para niños, expandiendo gradualmente su ambición hacia vehículos de competición y producción en serie para adultos.

Los Inicios: De Prototipos a Vehículos para Niños

La historia de los Automóviles Solana comenzó con la construcción de autos para niños, primero para los de su familia, posteriormente empezarían a vender autos por encargo y posteriormente dieron el paso al diseño, fabricación y construcción de los autos de carrera y en serie para adultos. Estos vehículos son considerados de los primeros autos de México, construidos bajo diseño y fabricación por José Antonio y Javier Solana, iniciadores de una actividad que perdura hasta estos días en la familia Solana. Originalmente, José Antonio diseñaba la estructura del chasis y mecánica, mientras que Javier se enfocaba a la construcción y acabados de las carrocerías. Lo más destacable es que estas unidades mostraban avances mecánicos importantes como suspensión independiente en las cuatro ruedas, rótulas en la suspensión y dirección, así como motor con caja de velocidades en la parte trasera.

En sus inicios, José Antonio Solana, padre de Moisés Solana, ya incursionaba en la construcción de prototipos a escala, sentando un precedente para la tradición automovilística familiar. Esta herencia fue clave en la temprana incursión de Moisés en el mundo del motor.

Diseño de chasis de automóvil antiguo

El Legado de Moisés Solana: Un Piloto de Élite

Moisés Solana Arciniega, nacido en la Ciudad de México el 26 de diciembre de 1935, se erigió como una figura prominente en el automovilismo mexicano. Su estatura deportiva lo situó a la par de contemporáneos de la talla de los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez. Heredero de una profunda tradición automovilística, Moisés debutó en 1954, participando en la última edición de la Carrera Panamericana. Su desempeño en esta exigente prueba le valió elogios de figuras internacionales como Piero Taruffi, quien lo reconoció como uno de los novatos más prometedores en el deporte.

Paralelamente a su carrera en el automovilismo, Moisés destacaba en el deporte de la pelota vasca, lo que le valió el apodo de "Piloto-Pelotari". Fue partícipe en la inauguración del Autódromo de la Magdalena Mixhuca y se convirtió en un asiduo competidor en los eventos que allí se celebraban. A pesar de no mantener una consistencia absoluta en el Gran Premio de México y otras competiciones internacionales, su estilo de conducción, caracterizado por una notable frialdad y excelencia, le granjeó el respeto de sus colegas en la pista.

Un hito singular en la carrera de Moisés fue su participación en el Gran Premio de México de 1963, donde se convirtió en el único piloto en la historia del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 en iniciar una carrera con el número 13. A bordo de un BRM, logró clasificarse en la undécima posición, a pesar de una falla en el motor ocho vueltas antes del final. Su talento fue reconocido por Enzo Ferrari, quien en 1963 lo invitó a realizar pruebas con un Fórmula 2 en Módena, Italia, donde incluso superó el récord de vuelta de Jim Clark. Sin embargo, tras asociar coincidencias con el reciente fallecimiento de Ricardo Rodríguez, quien se había hospedado en el mismo hotel, Moisés decidió declinar la oferta de correr en Fórmula 2. Trágicamente, Moisés Solana falleció el 27 de julio de 1969 en el evento Hill Climb Valle de Bravo-Bosencheve, tras un aparatoso accidente con un McLaren.

La Serie II: Evolución y Maestría en el Diseño

La Serie II representa una etapa crucial en la evolución de los automóviles Solana, abarcando modelos construidos por Joaquín Solana, hijo de Javier, después de 1987. Estos vehículos no solo marcaron época por su diseño y rendimiento, sino que también demostraron la continuidad de la pasión y la habilidad de la familia.

Solana Serie II 1996

La Serie II 1996 es una manifestación posterior del prototipo originalmente construido en 1954 para la Categoría Mecánica Nacional, un vehículo con el que Moisés Solana obtuvo su primera victoria. A diferencia de su predecesor, este modelo exhibe una mecánica significativamente más avanzada. Incorpora un motor de cuatro cilindros y 1800 cc, acoplado a una caja de cuatro velocidades. La suspensión delantera emplea un sistema push-rod, y los amortiguadores se ubican internamente para minimizar la resistencia al aire y optimizar el espacio para la rotulación. Cabe destacar que el SOLANA deportivo Serie II 1996 fue el primero en ser construido en aluminio y fue pintado en un distintivo color plateado metálico. Este vehículo ha participado en el Gran Concurso Internacional de Elegancia, obteniendo el reconocimiento "El Elegido del Público", un testimonio de la creatividad mexicana.

Diagrama de suspensión push-rod

Solana Serie II 1998

Como continuación del modelo de 1996, la Serie II 1998 presenta diversas mejoras y refinamientos. La cabina se amplió para mayor comodidad, y si bien el motor es similar, la caja de cambios se actualizó a cinco velocidades. La incorporación de coil overs y un convertidor catalítico son otras de las innovaciones. La diferencia más impactante reside en la carrocería, elaborada en aluminio forjado a mano y pulido, lo que le confiere un acabado similar al cromado. Este ejemplar tiene un peso de 701 kilogramos y, al igual que su predecesor, cuenta con placas adaptadas que le permiten circular legalmente.

Ambos modelos de la Serie II, el de 1996 y el de 1998, son el resultado del trabajo de Joaquín Solana, hijo de Javier, consolidando el legado familiar en la manufactura automotriz.

El Monoplaza 2000 cc: Una Visión Distinta

El SOLANA Monoplaza 2000 cc representa una desviación conceptual dentro de la producción de la familia. Javier Solana lo considera un proyecto "50% Solana" debido a su concepción como un automóvil monoplaza, diferenciándose claramente de los otros dos modelos de la Serie II. Para su desarrollo, se recurrió a la incorporación de piezas de otros vehículos, buscando un diseño único y distintivo.

Diseño de automóvil monoplaza

Restauración y Preservación del Legado

En los últimos años, Javier Solana ha dedicado esfuerzos significativos a la reconstrucción y restauración de vehículos de las primeras series. Entre las piezas revitalizadas se encuentran el monoplaza de Moisés, construido originalmente en 1940; el Midget 3/4, fabricado por su padre a Francisco Javier Solana en 1957; y dos biplazas de la primera serie, datados entre 1957 y 1960. Estas acciones no solo preservan la historia tangible de los automóviles Solana, sino que también honran la memoria y el ingenio de las generaciones pasadas.

La familia Solana, a través de sus talleres y el museo familiar, abre sus puertas para compartir su legado. Es en estos espacios donde se puede apreciar la magnitud de su contribución al automovilismo mexicano, desde los entrañables autos para niños hasta los sofisticados autos de carrera y de serie para adultos, cada uno contando una parte de la rica historia de esta estirpe de constructores.

Hoy en día, en los talleres y el museo de la familia Solana se pueden apreciar tanto los autos de niño como para adultos, entre los que el SOLANA deportivo Serie II 1196 y 1998, y SOLANA Monoplaza 2000 cc marcaron época. La Serie II 1996 es la siguiente manifestación del que había sido construido en 1954 para la Categoría Mecánica Nacional, en el cual el piloto Moisés Solana ganó su primera carrera. A diferencia de su antecesor, este vehículo cuenta con una mecánica más avanzada: cuatro cilindros, 1800 cc, acoplado a una caja de cuatro velocidades, la suspensión delantera tiene push road y los amortiguadores están por dentro para evitar que oponga resistencia al aire. Cabe señalar que SOLANA deportivo Serie II 1196 es el primero hecho en aluminio y está pintado en color metálico plateado. La Serie II 1998 es la segunda parte del antecesor de 1996, por lo que cuenta con diversos cambios, ahora tiene la cabina más amplia, el motor es similar aunque la caja es de cinco velocidades, cuenta con coil overs y un convertidor catalítico. La diferencia más notable es en la carrocería ya que es de aluminio forjado a mano y pulido por lo que tiene ese efecto cromado. Este vehículo pesa 701 Kilogramos. Ambos modelos forman parte de la Serie II ya que fueron construidos por Joaquín Solana, el hijo de Javier, después de 1987. Además, estos modelos tienen las placas adaptadas por lo que sí tienen permitido circular. Respecto al SOLANA Monoplaza 2000 cc, es considerado por Javier como 50 por ciento Solana ya que quería hacer un automóvil monoplaza, diferente a los otros dos y para ello tomaron piezas de otro vehículo. El Serie II 1996 ha participado en el Gran Concurso Internacional de Elegancia obteniendo el reconocimiento "El Elegido del Público", lo que una vez más pone en un lugar privilegiado la creatividad del mexicano. En los últimos tiempos, Javier ha reconstruido y restaurado algunos autos de las primeras series, tales como el monoplaza de Moisés construido en 1940, el Midget 3/4 que se lo fabricó su padre a Francisco Javier Solana en 1957 y por último dos biplazas de la primera serie de 1957 a 1960.

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