DESGUACE

San Francisco

Abarth y Fiat: Una Relación Íntima y Evolutiva en el Mundo del Automóvil

La pregunta sobre si Abarth y Fiat son lo mismo resuena en los pasillos de los entusiastas del motor, un eco de una historia entrelazada que abarca décadas. Si bien en la actualidad Abarth opera como una marca distintiva dentro del conglomerado Stellantis (anteriormente parte de Fiat Chrysler Automobiles), su linaje está intrínsecamente ligado a Fiat. La relación es mucho más profunda que una simple afiliación corporativa; es una simbiosis forjada en la competición, la ingeniería de precisión y la pasión por el rendimiento automotriz. Comprender Abarth es, en gran medida, comprender la evolución de Fiat hacia la deportividad y la personalización.

Orígenes y la Visión de Carlo Abarth

La génesis de Abarth se remonta a 1949, cuando el italo-austríaco Carlo Abarth fundó Abarth & C. S.p.A. en Bolonia, Italia. Abarth, un experto mecánico y motociclista con una temprana fascinación por el diseño de chasis para motocicletas, ya había demostrado su destreza en el mundo de las dos ruedas. A los 19 años, tras un trabajo reparando motos de carreras y actuando como piloto de pruebas, Abarth rompió dos veces consecutivas el récord de velocidad. Su incursión en la construcción de sus propias motocicletas de competición a partir de los 21 años culminó con cinco campeonatos de Europa, demostrando una habilidad innata para la ingeniería y la victoria sin el respaldo de grandes corporaciones.

Carlo Abarth joven

Un accidente en 1939 obligó a Carlo a retirarse de las carreras, pero su espíritu innovador no se detuvo. Durante la Segunda Guerra Mundial, experimentó con motores en Austria, su país natal. Tras la guerra, se trasladó a Italia y colaboró con la empresa Cisitalia, donde diseñó el Cisitalia 360. Sin embargo, los problemas financieros de Cisitalia llevaron a su quiebra, dejando a Carlo sin pago. Con determinación, Abarth tomó los restos de la compañía y, junto a su amigo corredor Armando Scagliarini, fundó Abarth & C. El escorpión, su signo zodiacal, se convirtió en el distintivo de la marca, simbolizando la naturaleza de sus creaciones: pequeñas, veloces y ágiles.

La Fusión con Fiat: Una Asociación Estratégica

La colaboración entre Abarth y Fiat no fue una imposición, sino una evolución natural impulsada por la visión de Carlo Abarth. En 1955, Carlo identificó el potencial del modesto Fiat 600. Vio la oportunidad de transformarlo en un automóvil deportivo compacto y económico. Utilizando la base del Fiat 600, lo equipó con un motor de 750 cc, duplicando su potencia, y rediseñó su carrocería para mejorar la aerodinámica, dando como resultado el Fiat 750. Este fue el primer Fiat Abarth, marcando el inicio de una relación que se volvería inseparable. El éxito fue rotundo, y Abarth comenzó a ofrecer kits de modificación para el Fiat 600, permitiendo a los propietarios mejorar el rendimiento de sus vehículos.

Fiat 600 Abarth

Esta asociación estratégica permitió a Abarth aprovechar la infraestructura de producción y la red de distribución de Fiat, mientras que Fiat se beneficiaba de la experiencia de Abarth en la creación de vehículos de alto rendimiento. La marca Abarth se consolidó como sinónimo de deportividad, ofreciendo no solo sus icónicos silenciadores y tubos de escape de alto rendimiento, sino también equipos de preparación completos para una amplia gama de modelos Fiat.

La Era de la Competición y los Kits de Preparación

Durante las décadas de 1960 y 1970, Abarth cosechó numerosos triunfos en competiciones, especialmente en subidas en cuesta y carreras de gran turismo. Sus preparaciones, centradas principalmente en los modelos Fiat, dominaron las categorías de 850 a 2000 cm³. Compitió con rivales de renombre como los Porsche 904 y Ferrari Dino, demostrando la competitividad de sus creaciones. Carlo Abarth, con su ingenio, incluso colaboró en versiones de alto rendimiento de modelos del fabricante alemán Porsche, como el Porsche 356.

Además de los vehículos de competición, Abarth se destacó por la producción de tubos de escape de alto rendimiento. Estos silenciadores, aunque a menudo más costosos, ganaron una gran popularidad por su calidad superior y su sonido distintivo, un sello de identidad de la marca. Posteriormente, la producción se diversificó para incluir equipos de preparación para coches de calle, dirigidos principalmente a modelos Fiat.

La adquisición de Abarth por parte de Fiat S.p.A. el 31 de julio de 1971, consolidó aún más esta relación. Abarth se convirtió en la sección de competición de Fiat, bajo la dirección del afamado diseñador de motores Aurelio Lampredi. Durante este período, varios modelos producidos por el Grupo Fiat y sus subsidiarias, como Lancia y Autobianchi, fueron renombrados como Abarth. El Autobianchi A112 Abarth es quizás el ejemplo más célebre de esta estrategia.

Abarth y SEAT: Una Colaboración Ibérica

La influencia de Abarth se extendió incluso a la producción de SEAT cuando esta formaba parte del grupo Fiat. Se compartieron preparaciones tipo "kit" para varios modelos, e incluso se desarrollaron algunas propias. Destacan modelos como el SEAT 600 Abarth, el 131 Abarth, el 127 segunda serie Abarth, el Panda Abarth y el Fura Crono Abarth. Abarth también preparó modelos para rally, como el Fiat 124 Abarth y el Fiat 131 Abarth, que dejaron una huella imborrable en la historia de esta disciplina.

Conocemos a fondo Abarth, el preparador que convierte coches pequeños en grandes competidores

El Renacimiento de la Marca Abarth

En la década de 1980, el nombre Abarth se revivió para designar versiones de alto rendimiento de modelos Fiat, como el Fiat Ritmo 130 TC. Sin embargo, el nombre cayó en desuso durante la última década del siglo XX. Su resurgimiento llegó en el nuevo milenio, inicialmente como un nivel de acabado para el Fiat Stilo.

El verdadero relanzamiento de la marca Abarth como entidad independiente se atribuye a Luca de Meo, quien presidió su revitalización hasta su partida al Grupo Volkswagen. Tras él, varios directores han liderado la gestión de Abarth, incluyendo a Antonino Labate y Marco Magnanini. Este renacimiento ha visto a Abarth volver a sus raíces, centrándose en la producción de vehículos compactos de alto rendimiento, a menudo basados en plataformas Fiat, pero con una identidad propia y distintiva.

Abarth en el Mercado Sudamericano

La presencia de Abarth en el mercado sudamericano comenzó a tomar forma en 2009, con su ingreso a Argentina. Inicialmente, la importación fue impulsada por directivos de la filial argentina de Fiat, quienes adquirieron unidades basadas en el Fiat 500 para uso personal. Tras estas presentaciones, Abarth consolidó su presencia en el mercado sudamericano, ampliando su colaboración con Fiat y estableciéndose principalmente en Brasil.

Diferencias Clave entre un Fiat y un Abarth 500

La distinción entre un Fiat 500 estándar y un Abarth 500 va mucho más allá de una simple reprogramación de la centralita. Si bien la centralita de 135 CV es un componente clave, la transformación de un Fiat 500 en un Abarth implica modificaciones sustanciales.

La diferencia crucial, como bien señalan los conocedores, es la presencia de un turbo. Los motores Abarth están equipados con turbocompresores que les confieren una potencia significativamente mayor en comparación con los motores atmosféricos de los Fiat 500 estándar. Además del turbo, es muy probable que existan diferencias estructurales internas. Estas pueden incluir bielas más robustas para soportar el aumento de presión y potencia, un sistema de lubricación optimizado, relaciones de compresión distintas y geometrías de árbol de levas modificadas para mejorar la entrada y salida de gases.

Motor Abarth 500 con turbo

La caja del filtro de aire es, efectivamente, diferente, diseñada para optimizar el flujo de aire hacia el motor turboalimentado. En cuanto a la mejora de la potencia en un Fiat 500 atmosférico, se puede trabajar en la "respiración" del motor, es decir, mejorar el flujo de aire de admisión con filtros de mejor caudal y optimizar la salida de gases mediante una línea de escape mejorada (silencioso y colectores). Combinado con una reprogramación de la centralita por profesionales especializados, se podrían ganar unos 25 CV. Sin embargo, es importante entender que el resultado nunca será un Abarth auténtico, y el coste de estas modificaciones podría hacer que valga la pena considerar la adquisición de un Abarth 135 CV usado.

La modificación de motores atmosféricos para obtener aumentos significativos de potencia puede ser un proceso laborioso con resultados a menudo limitados. La contra-presión en el sistema de escape, por ejemplo, debe ser cuidadosamente gestionada; una presión insuficiente puede resultar en una pérdida de potencia. Las mejoras en la admisión, como un sistema "cold air intake" de Mopar, pueden aportar algunos caballos adicionales, pero para alcanzar el rendimiento de un Abarth, las modificaciones más profundas, incluyendo el turbo y las optimizaciones internas del motor, son indispensables.

En resumen, mientras que Abarth y Fiat comparten un ADN común y una historia entrelazada, Abarth representa la expresión más deportiva y emocionante de esa herencia. No son lo mismo, sino dos facetas de una misma pasión por la ingeniería automotriz, donde Abarth se erige como el escorpión picante que eleva la experiencia de conducción a otro nivel. La marca Abarth, con su legado de competición y su enfoque en el rendimiento, sigue cautivando a los entusiastas que buscan algo más que un simple medio de transporte, sino una experiencia de conducción visceral y emocionante.

tags: #abarth #y #fiat #es #lo #mismo

Publicaciones populares: